“El Último Vecino ha dejado de existir” o el efecto estroboscópico de los mensajes en las redes sociales

Gerard Alegre, alma mater y vocalista del grupo de pop electrónico El Último Vecino es un tipo peculiar. Muy peculiar. Parece que vive sumido en su pequeño mundo de desdicha, desazón, melancolía, cierta sociopatía, dulzura y lo que para muchos puede ser locura, a lo que yo añadiría la palabra genial, genial locura. Gerard Alegre es un genio, incomprendido, chalado o como lo quieran definir. Porque hay que se un genio para hacer de una atormentada personalidad algo bello, y Gerard lo consigue con sus canciones. A lo que iba… Hace unos meses visitó junto al resto de la banda la sala Stereo de Alicante. Apenas conocía una o dos canciones suyas… Y no me enstusiamaban especialmente y eso que yo soy muy pop y muy electropop… Pero fue su puesta en escena y el sonido que dispersaron por toda la sala lo que conviertió tal evento en el mejor concierto  al que había asistido hasta la fecha había desde que llegué a Alicante.  Salvando algunos grandes momentos de Ladytron hace ya un buen puñado de años. Me cuesta recordar un concierto tan bien ejecutado, tan divertido en ocasiones y tan intenso. Grupazo, musicazos, sonido bárbaro y perfección en la ejecución. Unos días antes había conseguido que Gereard respondiese a un puñado de preguntas de cara a publicar una previa de dicho concierto con sus palabras en Alicanteplaza . Artículo que a continuación reproduzco en parte.

elultimovecino_ahidaagirre_1Gerard Alegre compone con un regusto melancólico, retro; y para ello utiliza aparatos que hoy forman parte de la instrumentación vintage. “Para grabar las canciones, casi todo lo electrónico, utilizo samplers de teclados clásicos. Se trata de un Korg DW6000 (un teclado de 1985) y un MicrokorgXL (un sintetizador analógico virtual)”. Con estas dos armas el sonido de El Último vecino evoca paisajes sonoros de mediados de los 80 y primeros 90.“Creo que Voces ya no es deliberadamente 80s. De hecho si quiero evolucionar es porque eso me cansa. Pero la cosa es que el primero (‘El Último Vecino’, 2013) suena a 80 pero no lo hice con intención de que sonara a 80s. Voces (2016) me suena más 90, y vetea saber, el siguiente a lo mejor suena a 2000, no lo se. Es como la evolución normal de un grupo en 4 décadas pero en 4 años.”

“Creo que los grupazos son: Queen, Police, El Último de la Fila, Héroes del Silencio y Ultravox”. Quien lo diría escuchando canciones como Tu casa nueva. Y es que la música no es más que el medio de expresión de una alma inquieta y de apariencia atormentada como es la de Gerard. Que aunque en el escenario aparezca con Pol Valls a los teclados, Manel Leal a la batería i Bernat Castells a la guitarra, es el corazón de El Último Vecino. El corazón y el compositor, con una metodología clara y definida a la hora de crear canciones. “Casi siempre hago primero la música y la letra sale al final al mismo tiempo que la melodía de voz. Y en la música, normalmente, empiezo por el bajo y luego intento que alguna guitarra vuele por encima. Lo hago todo yo”.

El Último Vecino son un grupo que a través de Gerard muestra una actitud vital animalista y deliberadamente desconfiada de la raza humana que habita hoy en día el planeta. “Algún día el mundo entero será vegano y estará instaurado en la ética de la gente que, lo que se hace hoy en día -y desde hace siglos- con los animales, es exactamente lo mismo que el holocausto nazi. Pero conocido por todo el mundo en el momento que pasa y con mucha más gente colaborando.” Vamos pues ahora a bailar con Joy Division y con El Último Vecino. Y esperemos que Gerard tarde en bajarse de los escenarios, y sobretodo, que no se suba nunca a una silla.

el-ultimo-vecino-bandaBien, pues Gerard… poco después de publicar un pequeño vídeo en facebook esta misma semana donde se ve la interfaz de un programa de edición de audio y se escucha un pedazo de alguna nueva canción, publicó un post que ha generado el efecto estroboscopio que domina en internet. Su frase fue: “El mundo va demasiado rápido y la música es un suplicio. El Último Vecino ha dejado de existir.” Pobre. La ha liado parda. La gente o se ha creído que Gerard escribía desde el más allá una vez autoinmolado, o que la banda había dejado de existir, o que como tal el proyecto había desparecido. Cuando momentos, horas, días antes había colgado en la misma página de facebook, el vídeo con el audio de una nueva canción. Es el efecto estroboscopio de internet, la frase que lo paraliza todo, el mensaje que no somos capaces de ver más allá, ni más acá. El momento el instante que llevamos a sus máximas consecuencias sin ser capaces de contextualizar.

Yo no soy una persona especialmente activa en las redes sociales. Porque tengo miedo del efecto estroboscopico de mis mensajes. De los mensajes que los demás van a concluir o descifrar o malinterpretar tras mis palabras. Porque se me ocurren tantas cosas locas y tantas imágenes que quizás yo solo entienda que en muchas ocasiones he tenido que borrarlas una vez publicadas.

Vivimos envueltos en el efecto estroboscopio de nuestros mensajes. Y eso nos puede llegar a ahogar en nuestras propias ideas, nos puede soterrar bajo nuestras palabras descontextualizadas, aisladas y prostituídas. A Gerard le ha pasado eso y ha tenido que rectificar ante los más de 500 emoticonos y me gusta o disgusta con carita triste y ojos y boca abierta de asombro que generó su frase “El Último Vecino ha dejado de existir”. El vídeo mató a la estrella de la radio, ahora internet está matando la comunicación, la retórica y la dialéctica, la conversación, la comprensión y la asunción de nuestras propias frases puede catapultarnos bajo las mismas.

“Este comentario ha sido provocado por una larga y mala temporada a nivel creativo y personal. Mi fragilidad me ha hecho escribir lo que escribí, para mi, un comentario romántico y metafórico, y muy alejado de la idea de que EÚV se disuelva.
Lamento de nuevo la confusión, no era mi intención. Eso no significa que esta mala época, tan larga que asusta, haya terminado; pero El Último Vecino no terminará nunca y sigue en busca de nuevas canciones.” Así ha tenido que reaccionar Gerard, quizás mostrando a todos sus fans un estado de ánimo que él había transformado en metáfora para no tener que ir más allá. Es difícil comunicarse con Gerard. A mí me lo pareció tras las tangentes por las que salía ante las preguntas que le hice vía mail, para escribir el artículo del que antes he extraído varios párrafos.

Gerard Alegre es un tipo genial, y la gente vive en un continuo efecto estroboscopio que no le deja ver más allá del instante, ni hacia atrás ni hacia adelante. Y así vamos mal. Muy mal, señoras y señores.

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